E.E. INFANTIL LA CAÑADA DE ARDOZ, TELÉFONO: 916776716

       Aulas

El aula es el espacio de referencia del grupo y el lugar donde el niño pasa más tiempo en la escuela, de ahí la necesidad y conveniencia de adecuar la configuración de este espacio a cada edad y a las necesidades específicas de manipulación, juego, relación, descanso, aseo,... que de cada grupo se derivan. Por ello, organizamos este espacio en diferentes zonas o áreas según la edad (Descanso, Aseo, Comida, Juego Libre y/o simbólico –La Casita- y Actividad Dirigida). Cada una de estas zonas cuenta con un material didáctico específico que cambiamos mensual o trimestralmente en función de las necesidades de programación.

Nuestra escuela infantil cuenta con un total de ocho aulas: dos para los grupos de bebés, tres para los grupos de un año y otras tres para los grupos de dos años.

 

 

         Horarios: Desarrollo de una jornada

En la etapa educativa que nos ocupa, las necesidades básicas de los niños son los ejes principales de la distribución horaria. Los períodos de actividad y descanso, los momentos de higiene, la comida, la siesta, la relación con los otros y el juego, son hitos indispensables en la vida de la escuela infantil.

Cuando hablamos de la organización del tiempo, no nos estamos refiriendo únicamente a la confección de un horario, por muy importante que éste sea. El tiempo es un elemento organizativo, pero también un factor relevante en el proceso de construcción personal. A través de la vivencia organizada en la escuela, los niños van estableciendo orden y regularidad en sus actuaciones.

Para los horarios ampliados de mañana y tarde, organizamos agrupamientos heterogéneos y flexibles en función del número de niños que hay. El desayuno, el descanso en los más pequeños y el juego libre pero organizado son las actividades que ocupan la mayoría del tiempo.

Cuando a las 9 de la mañana se abre la puerta de la escuela, la persona que lo hace intenta que ese primer contacto sea lo más cálido, acogedor e individual posible, con saludos y comentarios particulares a cada una de las familias.

Éstas acompañan a sus hijos hasta el aula, donde les espera su tutora que, previamente habrá dispuesto este espacio para que el momento de acogida no sufra ninguna interrupción. Pensamos que la entrada es, junto con la salida, un momento importante para establecer un diálogo con los padres. Escucharles con atención ayuda a que se sientan más seguros y tranquilos ante la separación y despedida de sus hijos, que intentaremos sea lo más serena y concreta posible.

Pasado este momento, en los grupos de los más pequeños se atienden en primer lugar, sus necesidades biológicas básicas: alimentación, sueño e higiene. Consultamos las agendas, que es otra forma de comunicación entre familia y tutora, les damos desayuno y procederemos al cambio de pañales, momento especialmente íntimo y cargado de afectividad. No es un acto rutinario y le dedicamos el tiempo necesario, hablando con el niño, cantando y jugando. Entre los 18 y los 20 meses, previa tutoría con las familias, se inicia el control de esfínteres. Comenzamos introduciendo el orinal, invitándoles a sentarse en él, pasando después por la combinación entre el orinal y el pañal. Éste se retirará definitivamente cuando comprobemos que durante varios días se mantiene seco.

Realizadas estas tareas, comienza la asamblea con enfoques diferentes dependiendo de la edad. En ella se establecen los primeros intercambios de opiniones y vivencias y partiendo de los resultados, se inicia la actividad programada y previamente planificada por la tutora, contando siempre con las experiencias previas de los niños y basándonos en el soporte de una buena motivación. Estas actividades tendrán un carácter fundamentalmente lúdico, ya que a través del juego los niños manipulan, exploran, se aproximan al conocimiento del medio que les rodea, al pensamiento y a las emociones propias y de los demás. A lo largo de la semana iremos combinando diferentes tipos de juegos: juego heurístico, juegos motores, de imitación, de representación, plásticos, simbólico y juegos de tradición cultural.

Tras la finalización de las actividades y completado el aseo y/o control de esfínteres, iremos al patio o a la sala de psicomotricidad, donde los niños interactúan con otros de diferentes aulas. Al dividir el espacio exterior en zonas y establecer un horario, evitamos que coincidan niños de diferentes edades.

A continuación nos preparamos para el momento de la comida que se realiza en distintos espacios según las edades y las necesidades de cada grupo. Los tutores ponemos especial interés en hacer de este momento una situación agradable que propicie en el niño unos hábitos alimentarios y un comportamiento social adecuados. Siempre desde la tolerancia, el afecto, la paciencia. Para que las familias estén puntualmente informadas, registramos diariamente lo que come el niño, en qué cantidad, y otras incidencias que se hayan producido en este momento.

Antes y después de las comidas, así como después de la siesta u otros períodos del día, trabajamos la rutina del aseo desde el cambio de pañales, control de esfínteres, lavado de cara y manos… Otro momento importante de la jornada es el del descanso que, dependiendo de las necesidades de cada niño, se traduce en sueño o simplemente en relajación. Consideramos que es un período delicado en el que se necesita una gran dosis de afectividad: acariciarle, susurrarle al oído o simplemente estar a su lado es suficiente para evitar que se sienta abandonado. La hora de dormir está ligada a algunos signos como música suave, luz más tenue, tono de voz de la educadora…

Una vez terminada la siesta y realizadas las rutinas relacionadas con el aseo según las edades, nos prepararemos para recibir a las familias. Antes de que esto ocurra, trabajaremos hábitos de orden y colaboración recogiendo entre todos el aula y dedicaremos ese tiempo a realizar algunas actividades de gran grupo como canciones, cuentos, anécdotas ocurridas a lo largo de la jornada… El momento de la salida nos parece tan importante como el de la acogida, por eso escalonamos la entrada de las familias, dando un margen de unos 20 minutos, evitando de esta manera que coincidan todos a la vez.

ACTIVIDADES

En los grupos de Bebés el número de niños por aula es de 8. En cada clase hay una Educadora Tutora que es la responsable del grupo, la que hace la programación de su clase, dirige las actividades diarias y se coordina con la otra Tutora del mismo nivel.  

Realiza las tutorías o reuniones que sean necesarias con los padres de los niños de su grupo, sobre los temas que sean de interés en el proceso evolutivo y de desarrollo de su hijo.

Además por cada dos grupos hay una Educadora de Apoyo, que en coordinación con las Tutoras, distribuye su trabajo entre las dos clases para apoyarlas en las tareas diarias con los niños, con la finalidad de individualizar los procesos de aprendizaje a las características de cada niño y facilitar así la consecución de los objetivos programados.